
Sabía que eso pasaría... Nadie se lo había anunciado pero él lo sabía... Como un estrepitoso Deja Vu, esa escena una y otra vez clavada en su mente era al fin una realidad...
¿La esperaba? Quién sabe...
¿La deseaba? No se animaba a reconocerlo o era más bien un miedo negro y profundo...
¿La intuía? Definitivamente sí...
Se despertó como siempre, tomó su desayuno y emprendió su rutinario camino al trabajo. Un apático "Hasta luego" fue el único nexo entre su soledad y ella.
Inquieto, repitió automáticamente los movimientos de todos los días. Los clientes, la radio, los empleados que lo miraban con curiosidad. Parecía ser que su cara anunciaba la tormenta que él sabía que se avecinaba.
Uy...esa canción en la radio...justo esa canción en aquél preciso momento... Una extraña mezcla de nostalgia y desasosiego lo invadió hasta extremos insospechados.
La tarde pasó más lentamente que nunca. Y él ni siquiera sabía si quería que llegara el anochecer. Esperó sin éxito un llamado telefónico. Pero tampoco pudo tomar él la iniciativa. Estaba claro...Su corazón se lo decía...era ese el día....
Volvió caminando lentamente a su casa. Dejó pasar los colectivos como si ese día cualquier contacto con el resto de la humanidad lo asfixiara.
Entró en silencio, sólo sus llaves tintineando anunciaban su llegada. La oscuridad arrugó su cerebro y su corazón. Con temor, encendió la luz con los ojos cerrados para no ver lo que ya había imaginado tantas veces. Levantó con lentitud sus párpados.
Todo parecía estar en su lugar... La mesa limpia y ordenada. Las plantas recién regadas. Las cortinas bajas. Las camas tendidas. El placard con sus puertas cerradas.
Paso a paso se acercó a guardar su abrigo. Abrió las pesadas puertas.
Todo estaba perfectamente ordenado. Absolutamente todo.
Excepto la ropa de ella... que ya no estaba....