20/2/10

Un secreto bien guardado

Eran compañeros de trabajo, el tiempo y el afecto los convirtió en amigos. 
Amigos de esos que se defienden a capa y espada... Una amistad no declarada, una amistad implícita. Una relación que los gratificaba sin condiciones ni requisitos. Quizás ni ellos mismos sabían qué tan amigos podían llegar a ser.
Mujer y hombre...¿Mala fórmula para una amistad? Ellos sabían que eran la fórmula perfecta.
Se complementaban y le regalaban al otro la mitad de la mirada que le faltaba.
Aunque mirándolo bien, quizá no tanto... Como en todas las relaciones de la vida, el hombre y la mujer nunca están parados en el mismo lugar con respecto al otro.Rara vez miran la vida a través del mismo cristal.
Un día, ella descubrió su secreto mejor guardado...Él nunca lo supo, o si lo intuyó eligió no darse por aludido.
La conocía lo suficiente como para saber que si se daba por enterado, no iban a poder volver sobre sus pasos.
Ella creyó que su amistad era lo suficientemente profunda como para que él le confiara a ella lo que tan celosamente escondía.
Y empezaron a pasar los días...Él la sentía lejana y no quiso o no se animó a acortar esa distancia que los separaba.
A ella eso  la mortificaba, aún más, que si él admitía no ser la persona íntegra que ella pensaba.
Era su vida, él tenía el derecho de vivirla como le pareciera y hacía lo que podía. Era cierto que no era la mejor opción pero no pudo contra sus sentimientos. Ella no podría comprenderlo.
No tenía derecho a juzgarlo pero, muy a su pesar, no podía evitar que le doliera la censura con que sus ojos lo miraban.
Después de todo no era el primer hombre que tenía una aventura fuera de su matrimonio.
¿Aventura? ¿A una relación que perduraba a través de los meses, con alguien que valía oro, tanto como su esposa, se le podía llamar aventura?
Y ella los apreciaba a los tres. No era su vida, no era su historia y sin embargo le dolía, más de lo que hubiera esperado.
Cuando trataba de pensar en el motivo real de ese dolor, una ensalada de sensaciones se apoderaban de ella.
Él era su compañero de trabajo, su amigo del alma...Un buen tipo en un rumbo equivocado...
La esposa, otra compañera con la que no tenía demasiada confianza pero, a quien conocía lo suficiente para saber que no se lo merecía.
"La otra", una persona más que especial, un ser tierno, frontal y sensible...
Los tres buena gente... Los cuatro compartiendo el mismo lugar de trabajo...
Ella, extremadamente frontal, tanto, que su cara no podía disimular el malestar que sentía.
Pero... ¿Tenía derecho? Era su amigo sí. Pero quizás su amistad no era tan grande como ella la sentía, para llegar al punto de contarle semejantes intimidades.
O quizás sí lo era, y él no hubiera soportado que lo juzgara por no ser lo perfecto que ella lo imaginaba.
 Por eso nunca aceptó ese "mate" que lo obligaría a blanquear una situación que quizás, lo privara de una amistad que le hacía realmente bien.
Ella puso la pava en el fuego muchos días, esperando a su amigo, convencida de que esa charla sería sanadora para los dos. Jamás sería capaz de dejarlo al descubierto y echar por la borda su proyecto familiar.
Pero no se sentía capaz de mirarlo a los ojos y ocultar la rabia que le producía que hubiera elegido un camino equivocado.O quizás, la rabia más profunda...Quedar fuera de ese círculo de confianza que permite dejar frente a otro el corazón al desnudo.
Que se estaba equivocando, seguro.
Las dos excelentes personas. Ninguna merecía su falta de coraje para decidir. Y mucho menos ser las protagonistas de dos historias paralelas con el mismo "galán".
Ella no podía con su genio, era su amigo y se creía con derechos a opinar.
El tiempo, juez implacable si los hay, los fue llevando por un sendero insospechado, rodeado de un silencio al que no estaban habituados. Compartían reuniones familiares y de amigos. Se miraban y sabían que tenían algo pendiente pero ninguno dio el paso para concretar la charla que los liberaría. 
Ella, porque estaba decidida a no rogarle para que confiara en su amplitud de criterio y no la viera como un juez implacable. Él vaya a saber por qué...
Nunca intentó cruzar ese puente a través de las palabras. Pero hizo todo lo que pudo y más, pare demostrarle cuánto la apreciaba y que, quizás, el silencio, en este caso era la mejor opción.
Paradojas de la vida...Tal vez su amistad comenzó a ser más profunda el día en que comenzaron a compartir ese secreto tan bien guardado...tanto, que ni siquiera ellos mismos fueron capaces de contárselo...

17 comentarios:

DeepBlueSky dijo...

Tanta razón hay en el final, cuando sabes que los secretos que se comparten sin hablar, son los lazos mas fuertes que pueden unir a unos amigos...
Pero que al mismo tiempo es, la razón de los silencios, las miradas que se evitan...
Y la complicidad de que ambos saben el mismo secreto.
Un beso amiga, un abrazo.

Verito dijo...

En el fondo los dos saben que el otro sabe, y ese saber en silencio es un entramado más sutil que cualquier combinación de palabras. A mí me parece que, como bien dice tu párrafo final, el secreto termina haciendo más fuerte la amistad. Tanto se conocen, que ya saben hasta lo que el otro no se animó a decir. Y lo bien que hacen en saberlo y continuar en silencio. Cada vez estoy más convencida de que no existen palabras para absolutamente todo en este mundo, Gla... no todavía.

Fabiana dijo...

Creo que esa es la amistad más real. Saber que el otro es capaz de callar semejante secreto, implica muchas cosas más que compartir una charla mate de por medio.

Pero qué difícil se torna cuando hay conocidos involucrados...

No me gustaría estar en ese papel.

Besos.

RMC dijo...

Reflexivo y excelente texto
un placer leerte.
que tengas una feliz semana
un abrazo.

La candorosa dijo...

Excelente historia sobre "la amistad"!!

Pero...

Ehmmm... No se, creo que en realidad el silencio de ella venía por otro lado, pero no me haga caso ¡¡soy de buscarle vueltas a todo!!jajajaaa

¿No habrá sido que ella hubiera querido ser "la otra", por eso el "silencio" entre ellos?


Saludazos!

nadasepierde dijo...

Iba leyendote y pensaba si el enojo , o no enojo, sino esa sensación rara de ella, no era un poco porque él había elegido a otra para tener una aventura...
Quizas me fui de mambo.... capaz solo le dolió que no se lo contara.
Pero lo bueno es que la amistad perduró, a pesar de eso, y se profundizó...yo sé que vos sabés, está todo dicho.

un beso

Gla dijo...

Deep...A veces esas miradas que se evitan no son nada gratificantes...

Verito: "Cada vez estoy más convencida de que no existen palabras para absolutamente todo en este mundo". Juro que me dejaste pensando...

Fabiana: A mí tampoco Fabi, juro que no es nada grato...

RMC: Gracias por tus palabras, ya pasaré a visitarte.

Cando: Yo también soy de buscarle las vueltas a todo pero juro que en este caso, la novela que te hiciste es pura ficción...

Nadasepierde....Caramba, igual que la Cando usted!!¿Es que no son capaces de creer en la amistad entre el hombre y la mujer?? Y a veces hay acciones de los amigos que duelen!

Lao dijo...

Muy interesante.En este caso el silencio y la distancia sobre el tema
es la mejor opción y así salvar una amistad, no compartiendo cosas que son responsabilidades y desiciones individuales. Y dejar que el tiempo se encargue de definir las cosas...

Antes Muerta que Sencilla dijo...

El amigo debe dar la palabra justa y el silencio justo. Creo en la amistad del hombre y la mujer, pero tambien creo que si uno de los dos necesita hablar debe hacerlo y respetar el silencio del otro.
Hermoso texto.
Un beso

Gla dijo...

Lao: Y el tiempo se va encargando...

AMQS: Usted dice algo así como un monólogo?

Gamar dijo...

Me recuerda esto a una historia real.
Deberías escribir textos para películas.

Beso

Gla dijo...

Gamar: Todo parecido a la realidad es pura coincidencia...
Lo de las películas lo tendría que pensar...¿Usted me ayuda?

Patrycia dijo...

una historia de la cuál podriamos encontrar más de una coincidencia con lo que pasa en la realidad...
la amistad se mide a veces mejor en situaciones límites no?

besoooo!

Antes Muerta que Sencilla dijo...

Nada más lindo que monologar cuando uno lo necesita con un amigo al lado que sepa escuchar ¿no?

Gla dijo...

Patry, AMQS...
Creo que la amistad es realmente asì...Sin condiciones!!

maracuyá dijo...

Interesante relato Gla.
Los secretos compartidos estrechan lazos y los vuelven indisolubles, así lo he experimentado.
En este caso no sé, porque al no ser confiado, ya no es un secreto compartido en la confianza del amigo...y la desilusión de descubrirlo por terceros, desgasta el sentimiento.
No creo que haya que callar cuando de verdad hay amistad...ella tendría que dar el primer paso, quizás encontraría explicaciones y motivos para no juzgar al amigo y a la situación.

Confieso que mientras iba leyendo pensaba como Cando y nadase pierde...jajaá.

Besos

Gla dijo...

Maracuyá!!! Reeditando esta entrada descubrí tu comentario. Juro que la Cando se equivocaba! Pucha che! Que cuesta creer en la amistad entre el hombre y la mujer!!!