12/12/11

A la larga el tiempo hace justicia...


Corría 1983, comenzaba un sueño a concretar en cómodas cuotas...
Mis padres, luchadores empedernidos, apostaron a que algún día, ese pedazo de tierra repleto de pinos y cerca del mar, fuera el refugio para cuando ya no tuvieran ganas de luchar...
A medida que el tiempo pasaba, las cosas comenzaban a complicarse y la falta de previsión legal hizo que estuviera siempre en el borde del abismo. Fueron muchas las veces en que lo creían perdido...
Las idas y vueltas de la economía de nuestro país no los ayudó demasiado. Les dio unos cuantos cachetazos injustos, absolutamente inmerecidos.
Ella, trabajando siempre, a pesar de su propia salud, nunca dejó de apostar a la familia, a los sueños, a la vida...
Él, dejando derribarse muchas veces, por no poder creer que su eterno sacrificio hubiera valido la pena...Y vaya si fue valioso!Lo mejor que logró fue el respeto incondicional de sus tres hijos y el modelo de decencia que supo inculcarnos. 
Una montaña rusa, muchas subidas pero más bajadas que las merecidas.
Con mucho esfuerzo, paso a paso, se pudo ir recuperando lo que aún no estaba perdido. Eran metros de arena y una casa que  llevaba casi treinta años sólo en nuestros sueños...
Finalmente un día lleno de luz un abogado nos dio la mejor de las noticias. Por fin el sueño podía convertirse en realidad.
Hoy los dos seres que me dieron la vida, por fin vuelven a mirar el presente y el futuro que les quede por delante con toda la ilusión de dos adolescentes.
















Hoy están a punto de estrenar esa casa tan largamente soñada. La vieron surgir, ladrillo a ladrillo, en medio de todos esos pinos que tantas veces nos cobijaron para la tradicional foto familiar, que nos sacábamos como recuerdo para cuando ya dejara de ser sólo un espacio vacío.
¿Es una casa? Sí...
Una casa que si Dios quiere inauguraremos en familia para Navidad. Una casa en la que sus tres nietas esperarán a Papá Noel sin tener idea de que la magia no ocurrirá esa Nochebuena. La magia se fue dando a través de los años y logró llegar de la mano de gente que se animó a soñar, que se atrevió a luchar y decidió nunca abandonar esa pelea. cada uno a su manera...
Claro que es una casa....
Pero es mucho más que eso...es la victoria de dos personas que nunca bajaron los brazos y apostaron al trabajo, al esfuerzo y al futuro de sus hijos.
Y hoy, esos hijos, nos sentimos más orgullosos de ellos que nunca.

2 comentarios:

Lao dijo...

Es lindo lo que contás y los buenos resultados a través del tiempo. Es lindo percibir tu orgullo sobre tus padres. FELIZ NAVIDAD

Gla dijo...

Ojalá mi hija el día de mañana sienta por nosotros el 50% del orgullo que yo siento por mis viejos.¡Feliz Navidad para vos también!