Nada más podía ocurrirle... La vida le jugó miles de malas pasadas.... El día que nació, junto con la alegría trajo la preocupación a la familia.... Idas y vueltas... Médicos, especialistas, horas y horas de búsqueda de información en épocas en que Internet ni siquiera era un sueño... Creció a los golpes, pero había algo que siempre lo distinguía: Su buen humor y su sonrisa... Y esa alegría de vivir contagiaba a su familia mostrándole que no había que ser perfecto para vivir feliz, que sus deficiencias físicas no iban a robarle las ganas de disfrutar y de crecer feliz... Aprendió la resignación demasiado pronto, supo de frustraciones cuando el resto de los chicos lo tenía todo resuelto, aceptó dócilmente las cosas que le eran negadas... A medida que el tiempo pasaba, el paisaje fue modificándose. La rebeldía adolescente lo enfrentó con ese niño que aprendió a vivir con las piedras que la Vida le había colocado en el camino. Y se enojó, y la desafió... sin importarle demasiado ...
Comentarios
Gamar: Usted dice que amenacemos con un torno para pedir silencio?
Siempre he oído que es una profesión muy gratificante, pero bien es cierto que no todo el mundo vale para ello.
Besos
Siiii, Gla, amenazalos con un torno, vas a ver que calladitos que se quedan!
Yo también quiero que terminen las clases, los horarios, los exámenes y las obligaciones. La diferencia es que a la semana, voy a querer que empiecen de nuevo!
ajajaja
Besoos
No sabés cómo te entiendo, Gla... Durante muchísimos años trabajé con chicos, llega un momento que querés desenchufar(te)(los)
En fin... como vos decís, ¡ánimo, que falta poco!
besos
Serìa buenìsimo!!!!
Jajajaja
La reflexiòn es muy buena y real.
Nuestra profesiòn es gratificante, pero ¿Cuànto falta para las vacaciones? URGENNNNNTE...
saludos montevideanos.Luis
Incal: Ni hablar ...acá también hay diferencias abismales de salarios,,,,
Me hiciste reír mucho, sobre todo porque no tengo paciencia con los críos.
Besos.