Nada más podía ocurrirle... La vida le jugó miles de malas pasadas.... El día que nació, junto con la alegría trajo la preocupación a la familia.... Idas y vueltas... Médicos, especialistas, horas y horas de búsqueda de información en épocas en que Internet ni siquiera era un sueño... Creció a los golpes, pero había algo que siempre lo distinguía: Su buen humor y su sonrisa... Y esa alegría de vivir contagiaba a su familia mostrándole que no había que ser perfecto para vivir feliz, que sus deficiencias físicas no iban a robarle las ganas de disfrutar y de crecer feliz... Aprendió la resignación demasiado pronto, supo de frustraciones cuando el resto de los chicos lo tenía todo resuelto, aceptó dócilmente las cosas que le eran negadas... A medida que el tiempo pasaba, el paisaje fue modificándose. La rebeldía adolescente lo enfrentó con ese niño que aprendió a vivir con las piedras que la Vida le había colocado en el camino. Y se enojó, y la desafió... sin importarle demasiado ...
Comentarios
Desde nuestro lugar debemos buscar un cambio, por mínimo que sea, un granito de arena...
Todavía tengo la esperanza en que tendremos como país un mañana distinto, será en ese momento cuando nos veamos al espejo sin miedo, porque ya no sentiremos la culpa que se siente cuando nos quedamos cruzados de brazos mientras la vida pasa ante nosotros y no formamos parte de ella.
Un abrazo enorme!
y me siento culpable!
lo lamentable es que ellos NO!
besoteeeeeeeeee!!!