Nada más podía ocurrirle... La vida le jugó miles de malas pasadas.... El día que nació, junto con la alegría trajo la preocupación a la familia.... Idas y vueltas... Médicos, especialistas, horas y horas de búsqueda de información en épocas en que Internet ni siquiera era un sueño... Creció a los golpes, pero había algo que siempre lo distinguía: Su buen humor y su sonrisa... Y esa alegría de vivir contagiaba a su familia mostrándole que no había que ser perfecto para vivir feliz, que sus deficiencias físicas no iban a robarle las ganas de disfrutar y de crecer feliz... Aprendió la resignación demasiado pronto, supo de frustraciones cuando el resto de los chicos lo tenía todo resuelto, aceptó dócilmente las cosas que le eran negadas... A medida que el tiempo pasaba, el paisaje fue modificándose. La rebeldía adolescente lo enfrentó con ese niño que aprendió a vivir con las piedras que la Vida le había colocado en el camino. Y se enojó, y la desafió... sin importarle demasiado ...
Comentarios
¡Abrazo fuerte!
El mito del eterno retorno, mire.
Beso grande.
Lao: Sí, pero nadie cambia tanto como para traicionar sus principios.....tal vez muestra por fin que sus valores eran otros...
Verónica...Puede ser....pero mientras no perdamos nuestra esencia...
Es decir. Yo nunca me voy a volver un humanista. Tal vez si me ponga más antisocial que nunca.
Ultimamente me dicen que cambié mucho. Pasa que quiero hacer las cosas que quiero hacer y estoy dejando de ponerme en último lugar en la lista de prioridades como venía pasando en los últimos años. Que ya fueron demasiados.
Cuando notamos que los que están a nuestro alrededor demuestran esos cambios, deberíamos alegrarnos y acompañarlos en esa liberación, aunque casi nunca pasa así.
Eso es lo que su texto me despertó contarle, pero intuyo que cuando escribía se refería a otra cosa.
Como sea, le dejo un beso y disculpe por tardar tanto en volver.